Entrar en una casa, un hotel o un Airbnb es entender su ritmo. Mi trabajo es traducir esa atmósfera en imágenes, acompañando propiedades en venta o alquiler para que cuenten su mejor historia. Sin artificios que engañen al ojo: respeto las proporciones originales y la luz real del espacio, pero realzando esos ángulos que lo hacen sentir profesional, acogedor y listo para ser habitado.
Entrar en una casa, un hotel o un Airbnb es entender su ritmo. Mi trabajo es traducir esa atmósfera en imágenes, acompañando propiedades en venta o alquiler para que cuenten su mejor historia. Sin artificios que engañen al ojo: respeto las proporciones originales y la luz real del espacio, pero realzando esos ángulos que lo hacen sentir profesional, acogedor y listo para ser habitado.